Batman: The Dark Knight Returns es una novela gráfica a modo de miniserie publicada por DC comics entre febrero y junio de 1986. Me lo compré el otro día por 20 euros atraído por el nombre de su autor, Frank Miller, ese genio dibujante y guionista un tanto fascista que ha legado obras de arte al mundo del cómic tales como 300 o Sin City. Su dibujo es rudo y rabioso, quizás tanto como su guión, una visión naturalista del mundo de los superheroes, personajes reales con problemas, traumas y defectos. Una joya del cómic en la que un viejo y acabado Batman vuelve a la lucha atormentado por sus demonios, el mundo es una suma de posmoderna de delincuentes, locos, hipócritas y cobardes. Batman parece querer morir peleando en vez de alcoholizado en su mansión.
Mi novia me ha enseñado hoy un video sobre el tráfico aéreo visto desde un satélite en órbita que no puedo resistirme a colgar. Es impresionante pero todos esos puntitos amarillos sólo me dan una sensación de irrealidad, parecen parásitos comiéndose una célula, quizás nos hemos convertido en eso, un montón de pequeños bichos destruyendo un planeta (sobretodo los del primer mundo, África casi no tiene luces), tantas vidas, sentimientos y emociones detrás de esas pequeñísimas luces me siguen demostrando que el punto de vista lo es todo para comprender la realidad. Nos creemos tan desgraciados, tan geniales, tan importantes, y desde el espacio sólo somos puntitos diminutos. El frío cielo negro poblado de estrellas no sabe nada de nuestros éxitos, de nuestros fracasos, sólo hay tiempo y silencio.
Cuando me enteré de que Tarantino rodaba una película ambientada en la Segunda Guerra Mundial no pude evitar que un maravilloso escalofrío de impaciencia me recorriera toda la espalda. ¡Madre mía! Si mezclamos a Tarantino con el cine bélico y una trama en la que sale hasta Hitler puede salirnos un peliculón. Su estreno se espera para el próximo festival de Cannes, la película fue filmada en los estudios cinematográficos alemanes de Babelsberg y en escenarios naturales de Berlín, varias localidades de la limítrofe región de Brandeburgo y en la Suiza Sajona, en la frontera con República Checa. Se afirma que la película estará divida en dos partes, tal cual como 'Kill Bill'. Esto no se ha descartado, ni confirmado. Por ahora sólo se sabe que se trata de la historia de un grupo de soldados en la Segunda Guerra Mundial, con la única misión de matar nazis. El jefe del comando y protagonista no es otro que Brad Pitt (puede que la mezcla Tarantino-Pitt también sea explosiva y el actor nos deleite con otro papel memorable como el de "El club de la lucha"). La música, otro de los elementos fundamentales en la filmografía de Quentin Tarantino estará a cargo del maestro Ennio Morricone. Vamos que la cosa pinta muy bien, para mí Tarantino es un Genio del cine, hoy en día no abunda la originalidad ni el talento en el Arte, a él se le ha acusado siempre de trivializar la violencia pero es su forma de contar las historias, sus increíbles guiones, su forma de rodar lo que le hace único, la violencia es un recurso más, una seña de identidad, él la muestra de manera realista, así rompió los moldes con"Reservoir Dogs" y triunfó. Quién puede olvidar la historia del reloj de pulsera que Bruce Willis protagonizó en "Pulp Fiction" (sencillamente es una Obra Maestra). Aquí os dejo el trailer de la peli para que difrutéis la espera:
Buscando y rebuscando por la Red me he topado con este pedazo de canción, la traducción de su letra no es muy profunda pero su ritmo y su melodía parecen llenarte y removerte por dentro. Después de llevar unos cuantos meses desaparecido por aquí, muy liado con el trabajo y con un montón de cosas quiero abriros las puertas del Nirvana con esto.
Es un hecho que en España no se nos da muy bien lo de la segunda lengua, aún así en un mundo tan competitivo como el nuestro es necesario manejar el inglés con soltura para poder acceder a los mejores puestos de trabajo. Vamos que hay que ponerse las pilas con el idioma de Shakespeare, y sino observar como el gran mesías de la banca española controla el inglés que da gusto. Atentos a como fuerza su impecable acento de Oxford para acercarse a la plebe y seguir pareciendo un españolito más dirijiendose a las turistas en la disco de la playa.
Barack Obama se convirtió anoche en el cuadragésimo cuarto presidente de los Estados Unidos de América. Hace un año esta noticia nos hubiera parecido una broma o una locura, pero contra todo pronóstico este hombre ha ido superando paso a paso todos los obstaculos que se ha ido encontrando en su camino. Tras ocho años de gobierno del peor emperador de la historia de Estados Unidos, un afroamericano apenas conocido hace unos meses se hace con el mando de la superpotencia; inteligente, pragmático y dialogante, Obama se me antoja el antagonista de la ideología más ultraconservadora hasta ahora practicada sin pudor estos últimos tiempos, guerras injustas y soeces, recorte de libertades, campos de concentración y de tortura, gran crisis económica. Es el fin de los "Neocon", el fin del ultraliberalismo económico, el fin del unilateralismo...
Esto no significa que espere muchísimo de Obama, sé de sobra que no va a llevar a cabo una revolución mundial, en muchos aspectos su pensamiento es conservador y de derechas, lo que pasa es que después de Bush, un tipo moderado y dialogante como el nuevo presidente me parece un buen cambio para el mundo.
Aquí os cuelgo un vídeo con las primeras palabras de Barack Obama como nuevo presidente de los Estados Unidos de América, más abajo podéis leer traducido su discurso íntegro de anoche.
Si hay alguien ahí fuera que aún duda de que América es un lugar donde todas las cosas son posibles o que todavía se pregunta si el sueño de nuestros fundadores sigue vivo en nuestro tiempo o que todavía pone en duda la potencia de nuestra democracia, esta noche es su respuesta.
Es la respuesta dada por las filas de personas que se extendía alrededor de las escuelas y las iglesias en un número que esta nación nunca había visto, por las personas que esperaron tres horas y cuatro horas, muchos de los cuales votaron por primera vez en su vida, porque creen que esta vez debe ser diferente, por que creen que su voz podría ser la diferencia.
Es la respuesta dada por jóvenes y viejos, ricos y pobres, demócratas y republicanos, negros, blancos, latinos, asiáticos, nativos americanos, gays, los discapacitados y los no discapacitados. Estadounidenses que han enviado un mensaje al mundo, que nunca hemos sido una colección de Estados rojos y Estados azules, que somos, y siempre lo seremos, los Estados Unidos de América.
Es la respuesta a aquellos que durante mucho tiempo fueron cínicos y dudaron de lo que podríamos lograr, de poner las manos en el arco de la Historia y doblarlo como una esperanza de mejor futuro.
Es algo que ha llevado mucho tiempo, pero esta noche, gracias a lo que hemos hecho en este momento definitorio de la Historia, el cambio ha llegado a EEUU.
Hace unos momentos, acabo de recibir una llamada muy amable del senador McCain, que ha luchado larga y duramente en esta campaña, e incluso luchó más dura y arduamente por el país que ama y sufrió sacrificios por EEUU que la mayoría no podemos imaginar. Hoy estamos mejor gracias a un líder solidario como es él. Le felicito, felicito a la gobernadora Palin por todo lo que han logrado y espero trabajar con ellos para poder renovar la promesa de este país en los meses que se acercan.
Quiero agradecer a mi compañero en este viaje, un hombre que también participó en esta campaña y que habló a todos con el corazón y luchó por la gente que le acompañó en su infancia, el nuevo vicepresidente de los EEUU, Joe Biden.
Yo no estaría aquí esta noche sin el apoyo incondicional de mi mejor amiga durante los últimos 16 años, la roca de mi familia, el amor de mi vida y la próxima primera dama de la nación, Michelle Obama y mis hijas, Sacha y María. Yo las amo más de lo que puedan imaginar, y ¡se han ganado un cachorrito para su nueva vida en la Casa Blanca! Y aunque ella ya no está con nosotros, yo sé que mi abuela me mira junto a la familia que hizo de mí lo que soy. Les echo de menos esta noche. Sé que mi deuda hacia ellos no tiene límite. A mis hermanos y hermanas, a todos ustedes les agradezco el apoyo que me han dado. Gracias a todos. A mi jefe de campaña, David Clark, el héroe anónimo de la campaña, que ha organizado la mejor campaña electoral de la historia de EEUU, a mi estratega en jefe, quien ha sido socio mío a lo largo de este camino, y al mejor equipo electoral: ustedes han logrado esto.
Pero, sobre todo, nunca voy a olvidar que esta victoria les pertenece a ustedes.
Yo nunca fui el candidato más probable, no comenzamos con mucho dinero, ni con mucho respaldos. Nuestra campaña no surgió de los pasillos de Washington o de las oficinas del Congreso, sino que mi campaña comenzó en las ciudades y pueblos con gente que contribuyó con pequeñas cantidades de dinero, 5 o 10 o 20 dólares y con los jóvenes que rechazaban la apatía de la vieja generación, que habían perdido sus casas o sus empleos.
También cogió fuerzas de aquellos no tan jóvenes, que enfrentaban el frío del invierno para tocar a las puertas de otros, legiones de americanos que se ofrecieron para ayudar y que creían que un gobierno del pueblo y para el pueblo no es una idea que haya muerto, esta es su victoria.
Yo sé que ustedes no hicieron esto solo por ganar una elección, ni que tampoco lo han hecho por mí, sino por el momento importante que vivimos, porque sabemos que los desafíos que nos esperan son los más grandes en nuestras vidas: dos guerras, un planeta en peligro, la peor crisis financiera en el siglo...Esta noche sabemos que hay valientes americanos despertándose en el desierto de Irak o Afganistán, arriesgando sus vidas por nosotros. Madres y padres estarán también despiertos cuando sus niños se van al colegio, preocupados por si podrán pagar sus hipotecas o financiar los estudios universitarios de sus hijos. Hay nuevas fuentes de energía, nuevas escuelas que debemos construir, nuevas amenazas que enfrentar y alianzas que tenemos que corregir. El camino que tenemos por delante será largo y muy empinado. Quizá no lo logremos en un año o en dos, pero América nunca ha tenido tantas esperanzas como esta noche. Yo les prometo que como pueblo, llegaremos allí.
Habrá fracasos, habrá tropiezos, falsos arranques y muchos no estarán de acuerdo con las decisiones que yo tome, y sabemos que el gobierno no podrá resolver todos los problemas, pero yo siempre seré franco con ustedes sobre los desafíos que nos esperan, les prestaré atención sobre todo cuando no estemos de acuerdo, les pediré que me ayuden a reconstruir este país como no se ha hecho en los últimos 200 años, bloque por bloque, ladrillo a ladrillo, lo que comenzó hace meses en la profundidad de ese invierno no puede terminar esta noche de otoño. Esta victoria por sí sola no es el cambio que buscamos, es la oportunidad de lograr ese cambio. Convoquemos a un nuevo espíritu de patriotismo, de responsabilidad, donde cada uno de nosotros decide contribuir y luchar más duro y preocuparse no solo por sí mismo, sino por su vecino. Recuerden que esta crisis financiera nos enseñó una cosa: que no podemos tener un Wall Street que progrese mientras el ciudadano común sufre. Tenemos que progresar como una nación, como un pueblo. Resistamos a la tentación de volver a caer en el partidismo, en el egoísmo, en la inmadurez que ha contaminado nuestra política por tanto tiempo. Recordemos que fue un hombre de este Estado el que por primera vez llevó la bandera del partido republicano a la Casa Blanca, un partido basado en la libertad, en la unidad nacional. Eso son valores que todos compartimos y si bien el Partido Demócrata ha ganado una victoria esta noche, lo hacemos con la humildad y determinación para curar las cicatrices que han frenado nuestro progreso. Como dijo Lincoln a una nación que estaba más dividida que nosotros "no somos enemigos, somos amigos" aunque la pasión puede haber perjudicado esos lazos no los puede destruir. Yo no tengo todas las soluciones esta noche, pero escucho su voz, necesito su ayuda y yo también seré su presidente. Y viendo esta noche más allá de nuestras costas en parlamentos y lugares, gente escuchando la radio en todo el mundo, nuestra historia es excepcional, pero nuestro destino es compartido.
Este es un nuevo amanecer del liderazgo americano. Para aquellos que han destruido el mundo, nosotros los derrotaremos. Los que buscan la paz y la seguridad, nosotros les apoyaremos. Aquellos que se preguntan si el faro americano sigue brillando, les demostraremos que la fortaleza de nuestra nación no viene de nuestras armas o nuestras fortunas, sino del poder de nuestras ideas: democracia, libertad, oportunidad y la esperanza inquebrantable. Ese es el verdadero genio de América. América puede cambiar, nuestra unión puede ser perfeccionada, lo que ya hemos logrado nos da la esperanza de lo que podemos lograr para mañana. En esta elección hay muchas cosas que suceden por primera vez: en Atlanta acaba de votar una mujer llamada Ann Nixon Cooper, una mujer negra de 106 años que nació apenas una generación después de la esclavitud, en una época en la que no había coches en las carreteras ni aviones en el cielo. En aquella época ella no podía votar porque era mujer y por el color de su piel, y yo pienso en todo lo que ella ha visto en su siglo de vida en los EEUU: las veces en que se nos dijo que no podíamos, cuando había desesperanza, en la épocas de pobreza y sequía, cuando las bombas cayeron en nuestros puertos y la tiranía amenazó el mundo, cuando ella vió cómo salvábamos nuestra democracia. Ella vió los incendios de los autobuses de Birmingham y un pastor de Alabama dijo que sí podíamos superarlo. Un hombre que alunizó en la Luna, un muro que se derribó en Berlín.... y este año, en esta elección ella puso su dedo en una pantalla y depositó su voto, porque después de 106 años en América, viviendo los mejores tiempos y los tiempos más oscuros, ella sabe que sí podemos cambiar, ¡Sí podemos! Hemos visto tanto, ¡pero hay tanto que podemos hacer! Por eso esta noche, por favor, preguntémonos si nuestros hijos pueden vivir para ver el próximo siglo, si mi hija debe ser afortunada para ver o vivir tanto tiempo como Nixon Cooper ¿qué cambios verá ella? ¿qué progreso habremos realizado? Esta es nuestra oportunidad de responder a esa llamada. Esta es nuestra hora de poner a la gente a trabajar y abrir las puertas a nuestros hijos para promover la prosperidad y la causa de la paz, recuperar el sueño americano y reafirmar la verdad fundamental: que de muchos somos uno, que respiramos esperanza y que cuando nos respondan con cinismo y duda aquellos que nos digan que no podemos responderemos con la frase que resume el espíritu de nuestro pueblo: Sí podemos. Gracias, que Dios les bendiga y que Dios bendiga a los EEUU de América.
Hace mucho tiempo Marx afirmó que el sistema capitalista no tenía futuro porque acabaría desplomandose por su propia forma de funcionar, que se fagocitaría a sí mismo. Desde entonces ha llovido mucho y multitud de personas se han reído de las predicciones de Marx o las han considerado ingenuas por infravalorar la capacidad del capitalismo para adaptarse y readaptarse a las circunstancias. Yo siempre he sido de los de la segunda opinión, para mí Marx les había desvelado a los capitalistas sus puntos débiles y estos los habían tomado muy en cuenta para ponerles remedio. Pero con lo que nadie contaba, era con la globalización; cuando los más capitalistas se sintieron triunfadores sobre el fracasado y atroz intento de "paraíso" que fue el bloque soviético decidieron cobrarse muy cara su victoria, prescindir del Estado y sus regulaciones, loar la globalización, ultraliberizar la economía y recoger los beneficios de todo el planeta. Quizás era esto lo que le faltaba a Marx para que su pronóstico se cumpliera, la globalización. En mi opinión, asistimos a dos caídas que han coincidido al mismo tiempo, la del poderío del Imperio Estadounidense y la de la economía ultraliberal. La ideología "Neocon" de Bush y compañía ha fracasado, se ha demostrado fatal, horrorosa y para los propios intereses de los Estados Unidos y de los capitalistas.
Si gana Obama yo creo que gran parte de la crisis se solucionará, volverá a generarse ilusión y confianza en la política y economía del Imperio. Eso sí, se acabó la barra libre, debe volver la Socialdemocracia más ortodoxa, el dique del Estado contra el capitalismo más salvaje.
Pero, ¿y si Marx tuviera razón y quisieramos salvar a un enfermo terminal? En el fondo no nos diferenciamos tanto de los griegos y los romanos, su economía se basaba en los esclavos, como nosotros, los suyos eran capturados y vendidos, los nuestros malviven y mueren en el Tercer Mundo.
Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad y uno empieza a aprender... que los besos no son contratos y los regalos no son promesas y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y los futuros tienen una forma de caerse a la mitad. Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado hasta el calorcito del Sol quema. Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende... y con cada día uno aprende.